
El diálogo, el hablar, la palabra es un poderoso remedio y una excelente terapia!
-Tome decisiones.La persona indecisa permanece en la duda, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.
Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.
-Busque soluciones. Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación,la murmuración, el pesimismo. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe.
Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

-Acéptese. El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.
-Confíe. Quien no confía,no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y verdaderas. Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí mismo, en los otros y en Dios.
-No viva siempre triste. El buen humor, la risa, el reposo,la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. "El buen humor nos salva de las manos del doctor". La alegría es salud y terapia.
(Dr. Dráuzio Varella)
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