El escritor inglés D.H. Lawrence se preguntaba si las mujeres eran humanas y el interrogante le fascinaba tanto, que a menudo se ocupó de él en su obra. "El hombre está dispuesto a aceptar a la mujer como igual, como hombre con faldas, como ángel, diablo, cara aniñada, máquina, instrumento, seno, útero, par de piernas, sirvienta, enciclopedia, ideal u obscenidad; de la única manera que no quiere aceptarla es como ser humano, un auténtico ser humano de sexo femenino.

No, no lo eres, y tampoco yo lo soy. Olvidamos que somos seres espirituales que aparecemos durante un breve período en este planeta bajo la forma de seres humanos. Sin duda se me olvidó esta mañana cuando mi hija se quedó en casa, en vez de ir a la escuela, poque está enferma. Otra vez. Dentro de un ratito tendré que llevarla al médico para que le haga pruebas y todo mi programa de trabajo se irá a paseo. Me siento frustrada y enfadada, no con Katie, sino con la vida real, con los límites de tiempo. Pero ¿se dió ella cuenta de esto cuando puse los ojos ne blanco al pensar en el día perdido? Me parece que no.
Los seres espirituales no sudan por las pequeñeces de la vida real. También saben que la mayoria de las cosas que nos sacan de quicio en la vida real son pequeñeces. Lo único que no es una pequeñez es la razón de tu presencia en la tierra: encontrar parte del corazón perdido del mundo que sólo tú puedes rescatar con tu amor y tus dones auténticos y devolverlo luego, para que todos nosotros podamos experimentar la plenitud.
Un ser espiritual sabe que el trabajo la estará esperando cuando vuelva del consultorio del doctor. Un ser espiritual sabe que no hay límite de tiempo. Los límites de tiempo son Chronos, el tiempo del mundo; la Divinidad conoce solamente Kairos, la eternidad. El plazo de entrega se cumplirá si me acuerdo de pedir gracia. Un ser espiritual sabe que lo único que no es una pequeñez hoy es cuidar y confortar un niño enfermo.
Puede que ese ser espiritual lo hubiera podido saber también si esta mañana se hubiera tomado cinco minutos para centrarse.
Las Sagradas Escrituras nos dicen que los hombres fueron creados un poco superiores a los ángeles. Pero no olvidemos jamás que las mujeres fueron la culminación ddel ciclo de creatividad del Espíritu. Después de la creación de la mujer, la sabiduría se dió cuenta de que no había necesidad de ir más allá; este ser espiritual salavaría el mundo.
De nosotras se esperan grandes cosas.
En lo que a mí se refiere, hay un corazón perdido que necesita que lo rescate, un ser espiritual que trata de ser humano.

Imagen Frederick Edouard Burton y Frederick Morgan